Quiero ser una chica con estilo V: y pertenecer a una comunidad cool

Muchas veces la idea de proyectar la imagen personal pasa por las ganas de conectar con otros a los que consideramos cool, trendy o comunes. La necesidad de socialización es de las características más humanas del ser.

Las relaciones que antes se caracterizaban por una ideología de espontaneidad, en Internet exigen un modo más racional de búsqueda, selección y contacto en el que en todo momento podemos seleccionar qué mostrar y qué no.

Las representaciones sobre sí mismos que antes eran mucho más espontáneas, pueden ser ahora calculadas y manipuladas. Estas representaciones suelen responder a una economía de la abundancia, de la opción infinita, la eficiencia, la racionalización, la selección y la estandarización.

Pierre Bourdieu (1985 y 1997) reclama que la posibilidad de la interacción entre personas está determinada por el espacio ocupado por las mismas en el campo social, que podría estar sujeto, entre otras, a su condición de clase y capital cultural. Así, pues, la viabilidad de un encuentro e interacción entre individuos depende de que compartan una posición similar en el plano del espacio social. Sin embargo, la existencia de las comunidades virtuales en el ciberespacio llega a facilitar la interacción de sujetos anónimos (Markham, 1998) que ubican a sus pares en intereses y necesidades, cuyas probabilidades de interactuar por fuera del ciberespacio, quizás, eran reducidas o nulas, por diferentes motivos que los alejarían de los otros en el espacio social.

Internet nos permite conectar con personas con las que de otro modo sería imposible. Con lo bueno y lo malo que eso pueda implicar. Por eso, la imagen personal es tan importante. Y, de hecho, la imagen que proyectamos en las redes nos suele remitir a una categoría social determinada.

Ahora bien, no todas las comunidades que se producen en red son sólo frivolidad. También la red nos remite a espacios en los que las relaciones y el ejercicio dialéctico deriva en comunidades de conocimiento.

Estas redes de conocimiento pueden ser explícitas: comunidades expresamente creadas para compartir información y contenidos relevantes sobre moda, por ejemplo, o pueden ser grupos de socialización, en los que al compartir intereses comunes, se generan conocimientos.

Otras cuestiones que sería interesante analizar a propósito del tema: las relaciones de género que se articulan en estas comunidades, el tipo de conocimiento y su calidad, las relaciones que en efecto se generan, y las emociones que alrededor se despliegan.

Si te gustó, compártelo.

Si no has leído las entregas anteriores, aquí las tienes:

Quiero ser una chica con estilo I: El ser y la imagen en las redes sociales

Quiero ser una chica con estilo II: La identidad en los perfiles

Quiero ser una chica con estilo III: A través de los nuevos medios

Quiero ser una chica con estilo IV: ¿y sobre la privacidad?

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .